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  • Foto del escritorAtelier Matico

¿Qué es la Neuroarquitectura y cómo puede ayudarnos?


¿Cómo nos afectan a nivel físico, psicológico, emocional y espiritual los espacios en que habitamos?


¿De qué manera impactan en nuestra salud y bienestar los materiales que nos rodean, la disposición y escala de los espacios en que nos movemos, los aromas, colores y texturas que percibimos a diario, las condiciones del aire que respiramos, las variaciones de temperaturas, la relación física y visual con el entorno natural, los sonidos ó la ausencia de ellos, la claridad, penumbra u oscuridad de nuestras estancias?


Éstas y muchas otras preguntas nos acompañan a diario en nuestra práctica como creadores de refugios humanos lo más íntegros, sostenibles y saludables posibles, tanto para sus futuros habitantes cómo para con el medio ambiente. En la investigación continua, nos hemos encontrado con información y herramientas útiles para comprender el impacto que tienen en nuestra salud los entornos en los que habitamos y la importancia de éstos en nuestro bienestar. Una de esas herramientas que afortunadamente tenemos hoy a nuestra disposición son los experimentos, descubrimientos y conocimientos generados por la neurociencia, posibles de ser aplicados a la arquitectura. Pero, ¿Qué es la Neuroarquitectura y cómo puede ayudarnos?


 

La Neuroarquitectura es un campo interdisciplinario (entre neurociencia y arquitectura) que busca entender cómo nuestro entorno influye en las percepciones, sensaciones, emociones y comportamiento de las personas. Se basa en la premisa de que el entorno físico que nos rodea tiene un impacto profundo en nuestra salud física, mental, emocional y espiritual. En resumen, la neuroarquitectura aprovecha los nuevos descubrimientos y conocimientos de la neurociencia para diseñar espacios que sean más saludables, productivos y emocionalmente enriquecedores.


Neuroarquitectura: Relación interior-exterior Arquitectura Japonesa.

De alguna manera, la neuroarquitectura no ha hecho más que volver a poner en el centro del diseño arquitectónico al ser humano. Pero ésta vez, no de manera esquemática, estandarizada ó simplista, sino de manera ampliada, personalizada e integral. En definitiva la ecuación es sencilla: mientras más y mejor se comprende al ser humano en sus dimensiones físicas, psicológicas, emocionales y espirituales, más apropiados y beneficiosos podrán ser sus entornos construidos.

Éstos y no otros han sido siempre los honorables fines de cualquier obra de arquitectura bien realizada, pero la realidad es que en general los entornos construidos en que habitamos son la prueba irrefutable de que algo en el proceso ha fallado.

La neurociencia y sus recientes descubrimientos vienen a brindar pruebas científicas sobre temas que hasta ahora sólo había sido posible intuir, y sobre las cuales futuros habitantes, arquitectos y diseñadores pueden tomar decisiones para generar entornos más personalizados, sostenibles y saludables.


Algunos de esos temas sobre los que comienzan haber evidencias en los modos y maneras en que nos afectan, por ejemplo son:


Luz Natural, Penumbra y Oscuridad

La exposición a la luz natural tiene un impacto significativo en nuestro ritmo circadiano, regulando nuestro reloj biológico interno. Los espacios diseñados con abundante luz natural pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo y la productividad. De igual manera, la penumbra y oscuridad tienen sus funciones específicas y necesarias para nuestro organismo al momento del descanso.

A nivel de proyecto arquitectónico, es recomendable tener en cuenta que en nuestros espacios sea posible graduar la cantidad e intensidad de luz natural, penumbra y oscuridad necesaria, dependiendo del momento del día, época del año y actividades a realizar en el recinto. Esto se logra mediante el correcto calibre y posición tanto de aventamientos cómo claraboyas (que permitan buena iluminación y ventilación mediante paredes y techos), y al mismo tiempo mediante la correcta implementación de sistemas para regular la intensidad y cantidad de luz como cerramientos exteriores y cortinas interiores.


Tonalidades y Colores

Las tonalidades y colores pueden influir en nuestras emociones y comportamientos. Por ejemplo, tonos cálidos como el amarillo pueden fomentar la sociabilidad, mientras que el azul suave puede promover la calma y la concentración. Al mismo tiempo, los colores, su tonalidad e intensidad tienen implicancias psicológicas inconscientes diferentes en cada individuo, e incluso varían significativamente según contexto y cultura.

A nivel de proyecto arquitectónico, es importante atender tanto a las implicancias psicológicas y emocionales de los colores en los usuarios al interior del edificio, cómo a las implicaciones térmicas de los colores de los materiales en el exterior.


Visión Periférica

La visión periférica se refiere a la capacidad de percibir el entorno que rodea nuestro campo visual central sin enfocar directamente nuestra atención en él. La visión periférica es menos detallada y nítida que la visión focal, pero es crucial para mantenernos conscientes de nuestro entorno general. En situaciones de relajación, nuestra visión periférica se expande para tomar en cuenta un panorama más amplio. En cambio, en situaciones de peligro o alta emotividad, nuestra visión periférica se restringe para enfocarse en la amenaza o en la fuente emocional.

A nivel de proyecto arquitectónico, es recomendable diseñar secuencias espaciales que permitan la relajación y expansión, como espacios que estimulen la concentración y el foco. Pero sobre todo, es importante comprender que la arquitectura que habitamos es el telón de fondo de la vida, y como telón de fondo, mejor si es lo suficientemente anónimo, neutral y calmo posible para que la vida misma sea el verdadero protagonista.

 

En futuros artículos, seguiremos explorando temas relacionados con los diversos sentidos para así poco a poco, ir integrando asuntos a los que atender a la hora de pensar juntos futuros proyectos de arquitectura. A medida que avanzamos en nuestra comprensión de cómo nuestro cuerpo, mente y espíritu responden al entorno, podemos anticipar un futuro donde los edificios sean diseñados no solo por funcionalidad, sino también para influir y afectar de manera positiva nuestros cuerpos, mentes y espíritus.

En resumen, la neuroarquitectura nos muestra que los edificios no son simplemente estructuras físicas, sino que los espacios que habitamos son poderosas herramientas que de una u otra manera, dan forma a nuestras vidas.


Muchas gracias, saludos y hasta pronto!





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